Imagina un lugar en el mundo donde la evolución decidió tomar un camino completamente diferente al del resto de los continentes. Un territorio masivo, aislado en mitad del Océano Índico durante más de 88 millones de años, donde la naturaleza experimentó sin frenos, creando árboles que parecen plantados del revés y criaturas con ojos magnéticos que saltan de rama en rama en bosques de piedra afilada. No hace falta imaginarlo. Ese lugar existe y se llama Madagascar.
Para quienes buscan algo más que unas vacaciones convencionales, los viajes de aventura en Madagascar representan el santo grial de la exploración moderna. No estamos hablando de un destino turístico empaquetado, con resorts todo incluido y autobuses climatizados llenos de viajeros con la cámara colgando. Madagascar es crudo, impredecible, físicamente exigente y, por encima de todo, profundamente gratificante. Es un rincón del planeta que te obliga a bajar el ritmo, a aceptar el imprevisto como parte del itinerario y a reconectar con una tierra que late a un ritmo puramente primario.
Si estás leyendo esto, es probable que el cuerpo te pida algo más que tumbarte en una playa caribeña. Buscas una experiencia que te ponga a prueba, que te asombre y que te transforme. En esta extensísima guía vas a encontrar absolutamente todo lo necesario para planificar la expedición de tu vida, entendiendo la logística, los ecosistemas, las rutas clave y los secretos que solo los que hemos pisado el terreno conocemos sobre los viajes de aventura en Madagascar. Preparemos las mochilas.
La Geografía de un Continente en Miniatura
A menudo se describe a Madagascar como el «octavo continente», y no es una exageración comercial. Su tamaño es gigantesco (es la cuarta isla más grande del mundo) y su diversidad topográfica es tan radical que cruzar el país se siente como atravesar varios países diferentes en cuestión de días.
Para entender los viajes de aventura en Madagascar, primero hay que comprender su división geográfica y cómo afecta esto a tu expedición:
Las Tierras Altas Centrales
Es la columna vertebral de la isla, una región dominada por campos de arroz en terrazas que recuerdan al sudeste asiático, colinas erosionadas de color rojo arcilla (de ahí el nombre de la «Isla Roja») y un clima fresco y montañoso. Aquí se encuentra la capital, Antananarivo, el punto de partida inevitable de cualquier aventura. Es una zona de paso obligatoria si te diriges hacia el sur o el oeste, salpicada de pueblos de arquitectura colonial e iglesias de ladrillo.
El Suroeste Seco y el Desierto de Espinos
A medida que desciendes hacia el sur, el paisaje se transforma drásticamente. El verde desaparece para dar paso a llanuras semiáridas y a uno de los ecosistemas más extraños del mundo: el bosque espinoso. Aquí, la vegetación ha desarrollado defensas brutales contra la sequía, y los pulpos vegetales conviven con baobabs achaparrados que almacenan miles de litros de agua en sus troncos.
El Este Tropical y la Selva Lluviosa
El flanco oriental de la isla está expuesto a los vientos alisios del Índico, lo que se traduce en lluvias constantes y una selva tropical densa, oscura y desbordante de vida. Es el hogar de los lémures más grandes, de ranas de colores imposibles y de ríos caudalosos que cortan la roca. Es una zona húmeda, compleja para el transporte, pero de una riqueza biológica abrumadora.
El Norte y el Oeste: Los Laberintos de Piedra
El oeste y el norte albergan algunas de las formaciones geológicas más espectaculares del planeta: los Tsingy. Estas estructuras de piedra caliza, afiladas como cuchillas debido a millones de años de erosión pluvial, forman auténticas fortalezas naturales que desafían a cualquier viajero. Además, el oeste es la tierra de la mítica Avenida de los Baobabs, una de las imágenes más icónicas de los viajes de aventura en Madagascar.
Los Pilares de la Aventura: Qué Hace Único a este Destino
Un verdadero viaje de aventura no se mide por los kilómetros recorridos, sino por la intensidad de las experiencias. En Madagascar, esos momentos de intensidad se construyen sobre tres pilares fundamentales que no encontrarás en ningún otro lugar de la Tierra.
1. El Endemismo Absoluto: Una Ventana a la Evolución
Aproximadamente el 90% de la flora y la fauna de Madagascar no existe en ningún otro rincón del planeta. Esto significa que cada caminata, cada safari nocturno y cada amanecer en la selva te ofrece la oportunidad de ver criaturas únicas. Los lémures son, por supuesto, las estrellas indiscutibles. Desde el diminuto lémur ratón (el primate más pequeño del mundo) hasta el majestuoso Indri-indri, cuyo canto fantasmal resuena a kilómetros de distancia en la selva de Andasibe, verlos en libertad es una experiencia mística.
Pero la fauna malgache va mucho más allá:
- El Fossa: El depredador alfa de la isla, un carnívoro con cuerpo de felino y agilidad de mono.
- Los Camaleones: Más de la mitad de las especies del mundo viven aquí, desde el camaleón gigante de O’Shaughnessy hasta el Brookesia micra, que cabe en la yema de un dedo.
- Gecos Satánicos de Cola de Hoja: Maestros absolutos del camuflaje que desafían la vista humana.
2. Terrenos que Desafían la Logística Humana
Hacer viajes de aventura en Madagascar implica aceptar que las infraestructuras son precarias. La famosa RN7 (Ruta Nacional 7) está pavimentada en su mayor parte, pero las pistas que conducen a los parques nacionales más remotos, como el de los Tsingy de Bemaraha o Marojejy, son auténticos desafíos de barro, arena y vadeo de ríos. Viajar aquí es una aventura en sí misma; los trayectos en vehículos 4×4, los descensos en piragua tradicional por ríos salvajes y las largas jornadas de trekking forman parte del ADN del viaje.
3. El Factor Humano: La Cultura Malgache
La población de Madagascar no es puramente africana ni puramente asiática; es una fascinante mezcla de navegantes polinesios, migrantes bantúes, comerciantes árabes y colonos europeos. Esta fusión ha dado lugar a una cultura rica, regida por el concepto del Fady (tabúes sagrados) y el culto a los antepasados (Razana). Con conocer sus pueblos, aprender sobre el mercado del cebú y charlar con los guías locales añade una capa de profundidad humana que transforma un viaje deportivo en una experiencia vital.
Rutas Épicas para Exploradores de Corazón
Diseñar un itinerario para viajes de aventura en Madagascar requiere tiempo y estrategia. Intentar abarcarlo todo en quince días es el camino más rápido hacia el agotamiento y la frustración. Es mejor concentrarse en una o dos regiones y vivirlas al máximo. A continuación, analizamos las tres rutas de aventura más potentes del país.
Ruta 1: El Gran Sur y el Parque Nacional de Isalo (La Clásica de Contraste)
Es la ruta ideal para un primer viaje, combinando selva tropical, macizos rocosos y costa salvaje. Sigue principalmente el eje de la RN7.
- Punto de Inicio: Antananarivo.
- Primera Parada (Andasibe-Mantadia): Inmersión en la selva húmeda para escuchar el grito del Indri-indri y realizar los primeros trekkings nocturnos en busca de ranas endémicas y camaleones.
- El Altiplano (Antsirabe y Ambositra): Descenso a través de paisajes agrícolas, con paradas para conocer los talleres de artesanía local en madera de palisandro.
- Parque Nacional de Ranomafana: Un bosque nuboso denso y montañoso, famoso por albergar al lémur bambú dorado, una especie descubierta apenas en los años 80. Las caminatas aquí implican subir y bajar laderas resbaladizas rodeadas de helechos gigantescos.
- Reserva de Anja: Un magnífico ejemplo de conservación comunitaria donde los lémures de cola anillada saltan entre enormes rocas de granito. Es el mejor lugar para fotografiarlos de cerca.
- El Clímax: Parque Nacional de Isalo: Un cañón de arenisca jurásica que emerge del desierto. Los trekkings aquí te llevan a través de desfiladeros profundos, oasis de palmeras y piscinas naturales de agua cristalina donde refrescarte tras horas de marcha bajo el sol inclemente.
- Final en la Costa: Tuléar e Ifaty, donde el bosque espinoso se encuentra con los arrecifes de coral del canal de Mozambique.
Ruta 2: El Salvaje Oeste y los Tsingy de Bemaraha (Pura Adrenalina)
Esta ruta es mucho más exigente a nivel logístico y físico, apta para quienes no temen pasar horas en pistas de tierra y dormir en campamentos rústicos. Solo es accesible durante la temporada seca (de mayo a octubre).
- El Descenso del Río Tsiribihina: La aventura comienza embarcando en una piragua tradicional de madera o en un chaland a motor para descender el río durante dos o tres días. Se duerme en tiendas de campaña en playas de arena blanca, cocinando junto al fuego bajo un cielo estrellado descomunal. Durante el día, se observan cocodrilos, murciélagos gigantes y pueblos aislados que saludan desde la orilla.
- Tsingy de Bemaraha: Declarado Patrimonio de la Humanidad, es un laberinto geológico vertical. La exploración de los «Grandes Tsingy» requiere el uso de arneses de escalada, líneas de vida y puentes colgantes suspendidos sobre abismos de roca afilada como agujas. No es apto para personas con vértigo, pero es una de las experiencias de trekking más brutales del planeta.
- La Avenida de los Baobabs: El viaje culmina en Morondava, cruzando al atardecer la famosa avenida donde estos gigantescos árboles de más de 800 años recortan sus siluetas contra un cielo de fuegos artificiales de color naranja y violeta.
Ruta 3: El Norte Desconocido (De la Selva de Marojejy a las Playas de Diego Suárez)
Para los viajeros que buscan alejarse por completo de las rutas más transitadas, el norte ofrece una combinación de biodiversidad extrema, montaña y mar salvaje.
- Parque Nacional de Marojejy: El monte Marojejy es una mole de granito que se eleva hasta los 2.132 metros, cubierta de una selva densísima. Es el hogar del lémur simfona (el lémur sedoso), uno de los mamíferos más raros y amenazados del mundo. El trekking hasta el campamento tres es duro, empinado y a menudo embarrado, pero la recompensa de dormir en mitad de una de las selvas más prístinas del planeta no tiene precio.
- Ankarana y los Tsingy Rojos: A diferencia de los Tsingy grises del oeste, los Tsingy de Ankarana ofrecen cañones calcáreos interiores habitados por lémures coronados. Cerca de allí, los Tsingy Rojos, formados por laterita y arenisca, ofrecen un paisaje efímero y delicado que parece sacado de Marte.
- Diego Suárez y el Mar Esmeralda: El final perfecto para los viajes de aventura en Madagascar en el norte. Una bahía inmensa donde se puede practicar kitesurf, explorar antiguos fuertes coloniales abandonados y navegar en dhows tradicionales hacia lagunas de un color azul turquesa irreal.
Logística de Supervivencia: Lo que Nadie te Cuenta
Planificar viajes de aventura en Madagascar no es como organizar una ruta por el sudeste asiático o Europa. Aquí la improvisación total puede salir cara, tanto en tiempo como en presupuesto. Vamos a analizar los puntos críticos que marcarán la diferencia entre un viaje memorable y una pesadilla logística.
El Transporte: El Gran Desafío Malgache
Olvídate de la idea de alquilar un coche sin conductor para recorrer el país por tu cuenta. Salvo que seas un mecánico experto y tengas una experiencia brutal en conducción 4×4 extrema y orientación sin GPS, no es una opción viable. Las carreteras sufren muchísimo durante la estación de lluvias, los baches pueden tragarse un eje entero y las gasolineras escasean en las zonas remotas.
La inmensa mayoría de los viajes de aventura en Madagascar se realizan con un vehículo 4×4 con chófer local. Esto no le resta ni un ápice de aventura al viaje; al contrario, contar con un conductor nativo que conoce cada trampa de la carretera, que sabe qué ríos se pueden cruzar y qué mecánicos locales pueden solucionar una avería en mitad de la nada es el mejor activo que puedes tener.
¿Y los vuelos internos? Madagascar cuenta con una aerolínea nacional, pero sus horarios pueden ser variables, con cancelaciones frecuentes y cambios de última hora. Si decides incluir vuelos internos en tu itinerario para conectar el norte con el sur, asegúrate de dejar siempre un margen de 24 a 48 horas en Antananarivo antes de tu vuelo internacional de regreso a casa.
El Alojamiento: Del Confort Sostenible al Campamento Base
En Madagascar no abundan los grandes hoteles de lujo de cadenas internacionales, y es mejor que así sea. El encanto del país reside en sus eco-lodges, bungalows de madera y piedra gestionados de manera sostenible que se integran perfectamente en el paisaje.
En los Parques Nacionales, los alojamientos suelen ser sencillos pero acogedores, con electricidad generada por paneles solares (que a menudo se apaga a las 10 de la noche) y agua calentada con leña.
En las Expediciones, si vas a los Tsingy de Bemaraha por río o te adentras en Marojejy, el alojamiento será en tiendas de campaña. Los campamentos base dentro de los parques cuentan con plataformas techadas y letrinas básicas. Dormir escuchando los sonidos de la noche tropical es, sencillamente, impagable.
Moneda y Presupuesto: El Peso del Ariary
La moneda local es el Ariary (MGA). Es una moneda de poco valor en el mercado internacional, lo que significa que cuando cambies unos cientos de euros, te entregarán fardos enormes de billetes.
El efectivo es el rey en toda la isla. Fuera de la capital y de los hoteles medianamente grandes de las zonas turísticas, las tarjetas de crédito no se aceptan de manera generalizada. Debes viajar con suficiente dinero en efectivo (Euros) para ir cambiándolo a lo largo de la ruta.
Respecto a los cajeros automáticos, hay terminales en las ciudades principales como Antananarivo, Antsirabe, Fianarantsoa, Tuléar o Morondava, pero a veces se quedan sin fondos o no aceptan ciertas tarjetas internacionales. Además, el límite de extracción por operación suele ser bajo, obligándote a realizar varias transacciones seguidas.
¿Cuál es la Mejor Época para Viajar? El Calendario de la Isla Roja
El clima en Madagascar está fuertemente marcado por el régimen de monzones del Índico, dividiendo el año en dos estaciones principales muy claras. Elegir bien las fechas es crucial según el tipo de aventura que busques.
Un aviso de seguridad fundamental: evita a toda costa los meses de enero, febrero y marzo. Es la temporada álgida de ciclones tropicales en el Índico. Las lluvias torrenciales destruyen puentes, inundan las pistas y la gran mayoría de los parques nacionales cierran sus accesos por seguridad. Es un periodo inviable para el turismo de aventura.
Temporada Seca (Mayo a Octubre): La Ventana Perfecta
Es la época reina para los viajes de aventura en Madagascar. Las lluvias son mínimas, las temperaturas en las tierras altas son frescas y agradables (ideales para caminar), y todas las pistas del país, incluidas las del oeste hacia los Tsingy de Bemaraha, se abren al tráfico.
Como ventajas notables, tendrás una accesibilidad total por el territorio, una menor presencia de mosquitos y un clima perfecto para el trekking. Como único inconveniente, al ser temporada alta, los lugares más icónicos como Isalo o la Avenida de los Baobabs reciben más visitantes, y los precios de los vuelos y alojamientos tienden a subir. Además, en los meses de julio y agosto es cuando las ballenas jorobadas migran a las costas de la isla de Sainte Marie, un espectáculo extra maravilloso.
Temporada de Transición (Abril, Noviembre y Diciembre): Para Tipos Duros
Son meses donde el clima varía constantemente. En abril, la isla despierta de las lluvias con un color verde deslumbrante, pero muchas pistas aún están en proceso de reparación. Noviembre y diciembre son meses calurosos y húmedos; las lluvias empiezan a hacer acto de presencia en forma de tormentas vespertinas.
La gran ventaja de este periodo es que los paisajes están exuberantes, hay poquísimos turistas y es la mejor época absoluta para ver camaleones, lagartos y ranas, ya que están hiperactivos debido al aumento de la temperatura y la humedad previa al monzón. Por contra, el calor en las zonas bajas puede ser sofocante y te expones a los primeros cortes de carreteras por acumulación de barro.
Preparación Física y Equipo: Qué Llevar en la Mochila
Un viaje de estas características exige una preparación consciente de tu equipaje. En Madagascar no encontrarás tiendas de montaña para reponer material técnico si algo se rompe o se olvida. Tu mochila debe ser eficiente, resistente y ligera.
El Calzado: Tu Mayor Inversión
Vas a caminar sobre terrenos muy diversos: desde el suelo arcilloso y resbaladizo de la selva tropical hasta la roca caliza afilada como un cuchillo de los Tsingy. Olvídate de las zapatillas de deporte urbanas o de lona. Necesitas:
- Botas de trekking de caña media: Con una suela de excelente agarre (tipo Vibram) y membrana impermeable para soportar las caminatas en selvas húmedas. La caña media protegerá tus tobillos de torceduras en los terrenos irregulares de granito o arenisca.
- Calzado de descanso o sandalias de río: Un par de sandalias técnicas atadas al pie que sequen rápido, ideales para las jornadas de navegación por el río o para dar un descanso a tus pies en el campamento.
Ropa Técnica y Capas
El secreto de la vestimenta en Madagascar es el sistema de capas, ya que puedes empezar el día a 8°C en el altiplano central y terminarlo a 32°C en la sabana del oeste.
Lleva pantalones de trekking desmontables, muy prácticos para adaptarse a los cambios térmicos del día y fabricados en tejidos que sequen rápido. Incluye camisetas técnicas transpirables y evita el algodón puro, que retiene el sudor y tarda horas en secarse en ambientes húmedos. Las camisetas de manga larga ligera son indispensables para protegerte de las picaduras de insectos al atardecer en la selva. Tampoco olvides una buena tercera capa impermeable y un forro polar fino o chaqueta de plumón ligero para las frías noches de Isalo o las tierras altas.
Accesorios Imprescindibles para la Aventura
Una linterna frontal de alta potencia es esencial para los safaris nocturnos a pie (donde se descubren la mayoría de los lémures ratón y camaleones) y para moverte por los eco-lodges cuando se apagan los generadores. Recuerda meter baterías de repuesto o un cargador USB.
Al pasar varios días en acampada o en cabañas con electricidad limitada, una batería externa (Power Bank) solar o de gran capacidad garantizará que tus cámaras y dispositivos sigan operativos. Finalmente, un filtro de agua potabilizadora o pastillas de cloro te darán autonomía total en las expediciones fluviales o trekkings profundos, reduciendo además el uso de plástico.
Salud y Seguridad en la Isla Roja
Es lógico que un destino tan salvaje genere dudas respecto a la salud y la seguridad. Con un enfoque preventivo y sentido común, los riesgos se reducen al mínimo, permitiéndote disfrutar de la experiencia con total tranquilidad.
Vacunas y Prevención Sanitaria
No hay ninguna vacuna obligatoria para entrar en Madagascar (a menos que procedas de un país con riesgo de transmisión de la fiebre amarilla), pero sí hay recomendaciones claras que debes consultar con tu Centro de Vacunación Internacional con bastantes semanas de antelación.
Existe riesgo de transmisión de malaria (paludismo) en todo el país durante todo el año, siendo más elevado en las zonas costeras y húmedas. La profilaxis suele ser recomendada para los itinerarios de aventura. Además, el uso diario de un repelente de mosquitos potente con alta concentración de DEET y dormir bajo mosquitera son tus mejores defensas. En tu botiquín no deben faltar analgésicos, antiinflamatorios, protectores estomacales, suero oral y antidiarreicos.
Seguridad Ciudadana: Viajar con Respeto
Madagascar es, en términos generales, un país pacífico y seguro para los viajeros que muestran respeto por la población local y sus costumbres. Los malgaches son personas hospitalarias, sonrientes y sumamente amables. Sin embargo, debido a la situación económica del país, conviene aplicar ciertas precauciones básicas.
En las ciudades principales, evita caminar de noche por barrios mal iluminados. Desplázate siempre en taxi nocturno y no ostentes joyas ni equipos fotográficos caros en los mercados masificados.
En las zonas rurales, el mayor peligro es saltarse un Fady (tabú local). Algunos lugares, árboles, tumbas o animales se consideran sagrados o impuros según la etnia. Pregunta siempre a tu guía local antes de fotografiar una tumba antigua o de adentrarte en un espacio comunal. El respeto absoluto a sus tradiciones te abrirá las puertas de cualquier comunidad.
Sostenibilidad: El Impacto de tu Viaje en un Ecosistema Frágil
No podemos hablar de viajes de aventura en Madagascar sin abordar la delicada situación ecológica que atraviesa la isla. Madagascar está perdiendo su cubierta forestal a una velocidad alarmante debido a la agricultura de subsistencia por quema, la producción de carbón vegetal y la tala ilegal de maderas preciosas.
En este contexto, el turismo de aventura responsable no es solo una forma de ocio; es una herramienta de conservación imprescindible. Cuando los viajeros visitan los parques nacionales, pagan tasas de entrada y contratan a guías o porteadores locales, están demostrando a las comunidades rurales que un bosque intacto genera muchos más ingresos estables a largo plazo que la destrucción del ecosistema.
Para mantener un viaje consciente, contrata siempre guías oficiales de la red de parques (ANGAP/MNP). Respeta sus indicaciones, camina solo por los senderos marcados y no intentes tocar ni alimentar a los animales bajo ningún concepto. Apoya proyectos comunitarios y gestiona tus residuos de forma responsable: llévate de vuelta a las grandes ciudades las pilas usadas, los envases de plástico de tus productos de aseo y cualquier desecho tecnológico, ya que en las zonas rurales no existen plantas de tratamiento ni reciclaje.
Gastronomía de Campaña: ¿Qué se Come en las Rutas de Aventura?
La comida en Madagascar es sencilla, sabrosa y profundamente reconfortante tras una jornada extenuante de senderismo. La base absoluta de la dieta malgache es el arroz, que consumen en el desayuno, el almuerzo y la cena, a menudo acompañado de una sopa ligera de hojas verdes llamada Ro.
Para el viajero, el plato estrella de los viajes de aventura en Madagascar es el filete de cebú. El cebú es el ganado jorobado de la isla, un animal sagrado que simboliza la riqueza. Su carne es magra, sabrosa y se sirve de mil maneras: a la pimienta verde de Madagascar (una de las mejores del mundo), en brochetas a la brasa o estofada con verduras locales.
En las zonas costeras, el menú se transforma para ofrecer pescado fresco del día, calamares, enormes langostas a la brasa y platos cocinados con leche de coco y vainilla natural de la región de Sava. No dejes de probar el Ravitoto, un guiso tradicional a base de hojas de mandioca machacadas y carne de cebú o cerdo que te aportará toda la energía necesaria para afrontar las cuestas de cualquier parque nacional.
Preguntas Frecuentes de los Viajeros
Para terminar de profesar tu mapa mental sobre el destino, resolvemos de forma directa las dudas más recurrentes que asaltan a todo explorador antes de dar el salto definitivo:
¿Es Madagascar adecuado para viajar con niños?
Si buscas un viaje cómodo y relajado de vacaciones familiares, la respuesta corta es no. Las largas distancias en coche por carreteras bacheadas, los senderos exigentes en los parques y las limitaciones sanitarias hacen que no sea el destino ideal para niños pequeños. Sin embargo, para adolescentes con espíritu aventurero y pasión por la biología, puede ser la experiencia educativa más espectacular de sus vidas.
¿Se necesita visado para entrar al país?
Sí, los ciudadanos de la Unión Europea y de la mayoría de las nacionalidades americanas necesitan un visado de turismo para entrar a Madagascar. Se puede tramitar fácilmente a la llegada al aeropuerto internacional de Antananarivo, pagando las tasas correspondientes en euros o dólares en función de los días de estancia (habitualmente existen opciones para menos de 30 días y hasta 60 días).
¿Cómo funciona el acceso a internet y las comunicaciones?
La conexión Wi-Fi en los eco-lodges de las zonas remotas es muy débil, satelital o simplemente inexistente. La mejor opción si necesitas mantenerte comunicado es comprar una tarjeta SIM local en el mismo aeropuerto de Antananarivo a tu llegada (operadores como Telma u Orange tienen buena cobertura). Te sorprenderá ver que hay señal 4G en lo alto de algunas colinas aisladas en mitad de la sabana, aunque en los cañones profundos o selvas densas estarás completamente desconectado del mundo moderno. Aprovecha esa desconexión; es parte del encanto del viaje.
El Despertar de la Isla Roja: Una Reflexión Final
Cuando regresas de realizar viajes de aventura en Madagascar, algo cambia en tu forma de ver el mundo y de entender los viajes. Te acostumbras a que las cosas no salgan exactamente como estaban escritas en el papel, a que un pinchazo en mitad de una pista se convierta en una oportunidad para charlar con los niños de una aldea recóndita y a valorar el silencio absoluto de una noche estrellada en el río.
Madagascar te exige energía, paciencia y flexibilidad, pero a cambio te entrega una pureza que ya no existe en casi ningún otro destino turístico masificado. Es el viaje de una vida para los verdaderos amantes de la naturaleza indómita, una expedición a un mundo aparte que se quedará grabado a fuego en tu memoria mucho después de que hayas limpiado el polvo rojo de tus botas de trekking. La aventura te está esperando en el Índico; solo hace falta que des el primer paso.
